Las fugas o problemas en las juntas, soldaduras, empaques dañados o un sellado inadecuado pueden permitir que la humedad penetre en el interior del transformador.
Una vez que la humedad se infiltra, puede causar daños en los componentes internos y reducir la eficiencia y vida útil del transformador. Por eso es importante realizar inspecciones regulares y mantener el transformador sellado correctamente para prevenir la entrada de humedad.