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La Contraloría General de la República (CGR) emitió el informe DFOE-AE-IF-10-2014, con el que hace un llamado de atención a las empresas del Sistema Nacional de Distribución Eléctrica, tras realizar una auditoría para determinar si la infraestructura responde “razonable y eficazmente al desarrollo y sostenibilidad del servicio eléctrico en el país”.
De acuerdo con los hallazgos del estudio, existe un exceso de capacidad instalada en los transformadores de potencia del Sistema de Distribución Eléctrica, esto con respecto a su demanda máxima, superior al que puede ser considerado para el desarrollo y sostenibilidad del servicio y mantener la seguridad operativa del sistema. Por ejemplo, en transformadores de la CNFL, Coopelesca y Coopesantos, y la mayoría de subestaciones de distribución como Dulce Nombre y Uruca de la CNFL, Molinos y Oeste de JASEC y San Ramón del ICE.
Además, mediante el informe se determinó que hay una baja capacidad instalada en los transformadores de potencia de las subestaciones La Lucha de Coopesantos, Muelle de Coopelesca y en la red de distribución de JASEC. Eso, advierte el ente contralor, puede poner en riesgo la confiabilidad del suministro de energía eléctrica, ante la falla de un componente del sistema en esas subestaciones.
Se logró determinar que son más las horas y los recursos que la Empresa de Servicios Públicos de Heredia (ESPH), la Compañía Nacional de Fuerza y Luz (CNFL), Coopelesca, el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) y JASEC invierten en el mantenimiento correctivo que en preventivo. Más aún, ni el OCE ni la CNFL o la ESPH indican el año en que cada transformador entró a operar, con lo que se dificulta determinar la antigüedad de los transformadores instalados en la red, y limitar la calidad de la información base para tomar decisiones sobre mantenimiento, control o sustitución.