Se recomienda realizar pruebas de rutina al menos 1 vez al año, para monitorear el estado de los transformadores. Las fallas pueden ocurrir en cualquier momento de la vida de un transformador y evolucionar de forma rápida.
Realizando pruebas de manera regular, se puede detectar cualquier cambio no previsto en la condición del equipo, lo que permite tomar decisiones y acciones convenientes a la situación.